(*) NOTA ACLARATORIA

 

“El Arte es la materialización de un delirio; acuna ilusiones en sueño profundo. Soy esclavo de las sombras que aclaran toda inspiración:

mi vida sería silencios y esperas sin el balbuceo de mi obra”.

S. Amaya

 

De técnica comprometida con el rigor greco-romano, es la obra de Salvador Amaya.  Lo vivo, lo latente en la figuración estética, condicionan la temática y la concepción general de su obra. Férreo discípulo del tratamiento de formas y de la pureza de estilo, plasma en su escultura comprometido culto al cuerpo humano y a su profundo misterio.

 

“Sólo creo en la abstracción cuando las musas racionalizan la inspiración de mi obra; veo la realidad de la abstracción.”

S. Amaya

 

Libertad condicionada por la pauta academista, no por ello anclada en el pasado tradicional, determina el núcleo formal de su obra; pero va existiendo clara evolución hacia formalismos más sencillos y de tono liberador.

 

“Lo primitivo, lo lineal de sencillo trazo; la huella libre y desconcertada, lo informe con forma propia, lo irreal dentro de la verdad en que se apoya; nada está reñido con la técnica pura y rigorista que hago de la realidad. Hoy soy naturalista, pero quedo en manos de mi propia evolución.”

S. Amaya

 

Sencillez clásica; volumetría uniforme, naturalismo, paños mojados, etc; muchas serían las características de su obra; pero sin duda las que más me asombran son su humildad y el silencio que lo acompaña; aquí están los cimientos que erigen la genialidad del creador; igualmente, este comentario escrito en el aire queda en manos de la docta historia.

Antonio Pascual Alcaide

(Profesor de Historia del Arte y poeta